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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Acordes y desacuerdos

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Arriba y abajo naturaleza y asfalto bohemia y vulgaridad Broadway y Bryant Park clásico y moderno formal e informal cultura y culturilla elegante y cutre iglesias y sinagogas Manhattan y Brooklyn prohibido y prohibitivo soledad y compañía velocidad y quietud Ocio y negocio

Black men

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En Nueva York, cuando te piden un cigarrillo y se lo das, te dan un dólar. Un negro borracho me pidió un cigarro y sacó, tembloroso, su dólar. No se lo cogí. En España, le dije, no cobramos los cigarrillos. Mis cigarrillos son españoles, muy baratos, no valen un dólar. Me miró como si viera a un marciano y me dijo que debía ser una buena mujer pero que... luego dijo algo sobre los negros que no entendí. Me volvió a mirar, esta vez con fastidio, y lo tradujo a mi “inglés correcto”: Everybody hates black men . No, le dije, yo no. Everybody , repitió. Los españoles también echaron a los árabes, siglos atrás. En alguna parte, dije, tal vez todo el mundo odie a los blancos. Me miró con aire escéptico. Where? No sé, en alguna parte. Nueva York es un pequeño mundo. No sería extraño que al negro borracho le cueste creer que exista otro.

Signos

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Joseph Kosuth: Tres sillas (MOMA) Frida Kahlo y yo

El poder, esa dulce tentación

La ola (Dennis Gansel, 2008) es una interesante e inquietante película sobre disciplina, autoridad, liderazgo, poder y relación entre educación y política (como mínimo). Una visión lúcida sobre el fascismo que nos descubre esa cara de la que no se suele hablar: y es que todos, mandatarios o mandados, llevamos un fascista dentro. En los últimos años, cada vez más individuos, casi sectores enteros, reclaman la necesidad de más disciplina en las aulas, la “recuperación” de la autoridad del profesor. Algunos pretenden incluso darle un estatus legal, similar ¡al de la policía! Está claro que una cierta autoridad nos resulta a casi todos más fácil, más cómoda, más segura y, a corto plazo, más eficaz, pero… ¿es realmente la mejor opción? En contra de lo que podría parecer, a la mayoría de los alumnos les gusta, incluso reclaman, la figura de un profesor fuerte, “que se haga respetar”, “que imponga”, “que mantenga el orden”… No a base de gritos o insultos, claro, eso en el fondo es u...