Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como reality bites

Winter is coming

Imagen
Es un día oscuro, el primer día oscuro de este septiembre luminoso. Hojas secas desperdigadas por la calzada testimonian el vendaval que ha precedido a esta calma pesada y gris. Las nubes, negras y tupidas, están tan bajas que el cielo es solo un recuerdo. Una canción invade el espacio estableciendo una armonía extraña y desasosegante. Una armonía gris y azul. La única armonía posible para las señoritas tristes que sueñan con rosas rojas. *Cantante: Vic Dana/ Cuadros de John Constable y de Claude Monet Bienvenidos al curso 2019/2020

Dos años atrás

Imagen
No el comienzo. El momento anterior. Cuando se ve llegar un comienzo. Cuando piensas que las cosas pueden ser mejor. Incluso si es un espejismo. Oh, ilusión, yo te conjuro!!

Perdedores

Imagen
El 26 de abril de 1994, hace hoy 25 años, comenzaban las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica. Siempre a la sombra del gran héroe de la jornada, Frederick de Klerk entregaba la presidencia no ya a un hombre, sino a toda una raza. Aunque ya habían pactado cierto reparto de poder, hay algo grande y hermoso en ese perder unas elecciones no por hacerlo mal, sino justamente por hacerlo bien. Por seguir un camino que aparentemente le perjudicaba, a nivel individual, para dejar que triunfara la justicia y la razón.

Mi casa

Imagen
Hoy hace un mes que entré en mi casa por primera vez. Me refiero a la primera vez que entré como propietaria de pleno derecho, sin la mediación de un inmobiliario, un dueño o un ex-dueño. Era un piso vacío, oscuro, no muy limpio, con las huellas y el olor de los antiguos propietarios. No fue una entrada triunfal ni especialmente esperanzada, sino más bien reticente y temerosa. En realidad, no fue una entrada, fue una visita de inspección, porque no me instalaría propiamente hasta hace quince días. Así que hoy también hace quince días que me instalé en este piso en el que aun hoy hay poco más que mi par de cuadros, un montón de cajas, un par de mesas y sillas heredadas, un canapé con colchón y el sofá más incómodo del mundo. Casi la misma equipación que tengo hoy.  Al fin y al cabo solo han pasado quince días. Sólo quince días. . Dicen que el tiempo pasa despacio cuando se está mal. Pero también se alarga cuando está lleno de momentos. En estos quince días he llen...

Fin de año, comienzo de año

Imagen
Me gusta el fin de año. O quizá lo que me guste sea el comienzo de año. Los cambios, aunque sean tan simbólicos y convencionales como la medida del tiempo, siempre son oportunidades, comienzos ilusionantes que se van gastando a lo largo de doce largos meses hasta llegar a otro final desengañado y a otro comienzo de engañosa ilusión. No echaré de menos al 2018. Ha sido un año duro y desagradable que me ha hecho volver a caminar sobre el barro. Entre desengaño y desengaño, sigo buscando la ilusión, pero aun está por ver si las decisiones que he tomado me llevarán a un lugar en el que quiera estar. Tal vez, quizás y/ o probablemente no esté siendo todo lo razonable que debería y/ podría. Pero, entre el miedo del antes y la desilusión del después, están estas 24 horas para ver el mundo del color de rosa. Siempre queda una esperanza, por remota que sea, de que a finales del año haya encontrado, al menos, un deseo que cumplir.

Y volver, volver...

Imagen
 Hace años, cuando vivía en Vigo, me fui en verano a Montpellier para hacer un curso y revitalizar mi francés. En la academia a la que iba me pidieron que les describiera mi ciudad, como parte del "test de placement". Yo ya estaba pensando en irme, así que mi redacción empezó con cierto tono crítico hacia la ciudad, que en el párrafo siguiente intenté compensar descubriendo, casi sin querer, el particular encanto de la ciudad. J’habite dans une ville qui n’est pas la mienne. Juste comme la plupart de ses habitants. Il s’agit d’une ville assez grande et assez industrielle pour une région, la Galice, plutôt rurale et pauvre, donc beaucop de gens des villages viennent ici pour étudier ou travailler. Le centre ville est sauvage et inconfortable, bien que les conditions naturelles soient presque parfaites : un climat privilégé, au bord de la mer, entourée de paysages impressionants et jolis villages.... Néanmoins, la ville s’est dévéloppée d’une façon trop rapide et p...

Don Juan

Imagen
Mientras estudié la carrera y preparé las oposiciones, el Don Juan de Zorrilla me parecía la versión más ñoña, insulsa y llena de moralina de todas las que llegué a conocer de este personaje que, como arquetipo, siempre me resultó uno de los más interesantes y sugerentes del imaginario colectivo. Sin embargo, hace unos cinco años, preparando alguna actividad para mis alumnos de 4º de ESO, llegué a reconciliarme con la obra al releerla desde una perspectiva que respondía a mis expectativas del momento: la educación. Don Juan, como todos los seres humanos, construye su personalidad (o, lo que es lo mismo, se construye como personaje) siempre en relación a los estímulos que le envía su entorno. En un principio, en OPOSICIÓN   a ese entorno: poniendo en cuestión los valores más “sagrados”, retando y respondiendo a los retos que se le envían   (¿o a lo que él entiende como reto?). Una rebeldía, o un individualismo, o un lo que se quiera, extremo que bastaría para do...

En el súper

Imagen
En el súper. Señora A acaba de pagar y se dispone a salir, cuando entran Señora B y Niña. SEÑORA A.- ¡Hombre, qué morenas! ¿Habéis estado en la playa? SEÑORA B.- Sí, estuvimos la semana pasada, pero hizo un tiempo horrible. ¿Y tú? SEÑORA A.- Pues nosotros estuvimos en Vigo unos días, otros en Carballiño. Ya sabes, de aquí para allí. ( A la niña ). ¿Y tú, qué? ¿Ya tienes ganas de que empiece el cole? SEÑORA B.- No, ella no tiene ningunas ganas, pero yo lo estoy deseando.

El padrino

Imagen
Aun no acabo de descubrir bien las razones de la fascinación que esta película, que hoy cumple 40 años, ejerce desde siempre sobre mí. Supongo que en un país con una herencia católica tan fuerte como el mío todas las familias son un poco Corleone y todas las relaciones sociales se establecen en torno a un clientelismo en cierta medida mafioso, aun cuando la violencia no resulte tan explícita. Grupos, en cualquier caso, cerrados y excluyentes, basados en la herencia y los intereses personales (o heredados) más que en la justicia o la generosidad. Grupos que atrapan y anulan al individuo hasta engullirlo para perpetuar un sistema que se adapta pero se resiste a desaparecer. Todo porque, en algún punto de la historia, Michael renunció a sus sueños.

Tacones

Imagen
De vez en cuando recibo correos electrónicos interesantes. Esta vez fueron algunos zapatos de un diseñador israelí, Kori Levy. La verdad es que no soy yo muy dada a extravangancias en cuanto a mi imagen, pero cuando me pongo tacones, por muy convencionales que sean, me siento exactamente como si llevara alguno de estos modelos.  de pronto, todo parece más resbaladizo.  . andar se convierte en un trabajo de chinos... ¡o de chinas!  separar el pie del suelo resulta fatigoso   así que acabo moviéndome mucho menos que de costumbre como si estuviera encorsetada lo cual hace que sienta limitada mi libertad de movimientos Aun así, acabo incluso más cansada que otros días como si mis pies hubiesen sido atacados sin piedad Y me entra la vena feminista, más virulenta que nunca.   ¿Por qué tenemos que someternos a estas absurdas e incómodas costumbres transmitidas de generación en ...

Joan Brossa

Imagen
Memoria del tiempo En mi sueño de esta noche  yo no era yo. Eso, en realidad, es bastante frecuente.  Pero esta vez me intrigó mucho mi nombre: en mi sueño de esta noche, yo me llamaba Rosa Brossa. Pistola poema Nupcial Mi amante, que no tenía nombre, puso tres bombas en mi garaje. Creo que la última me mató.   Al despertarme recordé que el apellido me sonaba de algo, pero no sabía de qué. Dado redondo Así que me olvidé de mi sueño. Eclipse   Después de comer me dió por hojear la libretilla que María me regaló en mi último cumpleaños. Cuentos Allí estaba. "Brossa: poesía visual" Lo escribí en un curso, pero no consigo recordar qué imagen me impulsó a anotar ese nombre en mi libreta. Así que mi psicoanálisis tendrá que seguir esperando. Rueda

Domingo por la mañana

SEÑOR Y.- Esta mañana, nada más salir de casa, discutí con unos de esos del botellón. ¡Qué juventud tenemos, hay que ver! Eso del botellón es una fábrica de alcohólicos. SEÑOR Z.- La gente no tiene para comer y ellos andan gastando en alcohol. ¡Así nos va! Y esto va para largo. En tres años estamos pidiendo para comer, como en Grecia. Porque los ricos no tienen, y si los ricos no tienen no invierten y esto se va al tacho.

Las aladas almas de las rosas

Imagen
Carmen no llegó a cumplir 20 años, y yo ya he cumplido los 40, ¡qué cosas! La recuerdo menuda, dulce, alegre y responsable. Yo era su amiga en los tiempos de las amigas del alma, cuando se cambian los juegos por conversaciones eternas en las que descubrimos, sorprendidos, cuánto podemos llegar a tener en común con los demás. Como sólo le llevaba tres días, elucubrábamos con la posibilidad de que el horóscopo tuviera algo que ver con nuestras similitudes. Al fin y al cabo, la época de los cuentos de hadas no nos quedaba aún tan lejos. Ella había nacido el mismo día que mi madrina, esa que también murió prematuramente una primavera, cuando yo tenía tres meses. Y, como para darle la razón a los horóscopos, tuvo una ahijada con un nombre como el mío. Una niña que hoy será ya jovencita, y que tendrá esa imagen mítica de su madrina construida más con los silencios que con las palabras, más con el cariño que con los recuerdos, porque hay temas demasiado dolorosos para hablar de ellos aunque e...

Igualdad en la paz, o los dudosos logros del feminismo.

Imagen
Hace unos siete u ocho años puse en un examen ese texto de La Colmena en que doña Rosa, la dueña del café, ordena de malos modos al camarero que eche al escritor que no paga. Analizando la caracterización de los personajes, un alumno escribió "Doña Rosa es una persona muy valiente, porque le grita al camarero siendo ella una mujer y él un hombre". Hoy he corregido exámenes sobre el romance La doncella guerrera , en el que una muchacha se disfraza de varón para ir a la guerra. Una alumna escribe lo siguiente: "Es literario porque nadie se va a disfrazar de hombre para ir a la guerra, sino que vas como una mujer y ya está." No sé qué respuesta me deprime más.

Pura diversión

Imagen
Es curioso, yo la recordaba con admiración y ternura, como una niña alegre, independiente, valiente y muy imaginativa. Tal vez la niña que  a mí me hubiera gustado ser. Y sin embargo, la gente recuerda mejor otras cosas, o inventa sus propios recuerdos. Quién sabe, tal vez también lo haga yo, y sean ellos los que estaban en lo cierto. El primer comentario que despertó mi disfraz fue este (un amigo, hacia las siete de la tarde):           --  Hombre, vas de Pipi. ¿Y eres tan fuerte como ella? ¿Tanto como para levantar un caballo? (es cierto, ella tenía la fuerza del hombre más fuerte y  levantaba a Pequeño Tío, pero yo de esto casi ni me acordaba. Desde luego nunca sería mi primer recuerdo. Tal vez si yo fuese hombre también le daría importancia a este detalle). El último, este (un desconocido, ya de madrugada, con cierto retintín): -         --...

Black men

Imagen
En Nueva York, cuando te piden un cigarrillo y se lo das, te dan un dólar. Un negro borracho me pidió un cigarro y sacó, tembloroso, su dólar. No se lo cogí. En España, le dije, no cobramos los cigarrillos. Mis cigarrillos son españoles, muy baratos, no valen un dólar. Me miró como si viera a un marciano y me dijo que debía ser una buena mujer pero que... luego dijo algo sobre los negros que no entendí. Me volvió a mirar, esta vez con fastidio, y lo tradujo a mi “inglés correcto”: Everybody hates black men . No, le dije, yo no. Everybody , repitió. Los españoles también echaron a los árabes, siglos atrás. En alguna parte, dije, tal vez todo el mundo odie a los blancos. Me miró con aire escéptico. Where? No sé, en alguna parte. Nueva York es un pequeño mundo. No sería extraño que al negro borracho le cueste creer que exista otro.

Mi coche

Imagen
Todas las cosas se cuidan de sí mismas. Podría cerrar los ojos y este viejo coche se ocuparía de sí mismo. Dean Moriarty. Mi coche necesita un trasplante. Un trasplante de unos 2000 euros. Confieso que me he visto tentada por el impulso de comprar un coche nuevo. En la balanza, mi consumismo y mis conocidos ponían sin cesar pesas de ese lado: “¡No merece la pena gastar en un coche viejo!”. “Ahora están muy baratos”. “Cuando empiezan a dar problemas, es mejor deshacerse de ellos”. Pero hoy lo he vuelto a conducir, después de dos o tres meses, y una sorprendente e inesperada revelación ha desequilibrado esa balanza en otra dirección: yo quiero a mi coche. Mi coche se ha vuelto un gruñón, como su dueña: cuando arranca, o cuando las normas de tráfico le obligan a detener su marcha, ruge, tose y tiembla como un condenado. También es cierto que cuando coge carrerilla, también como la dueña, se sigue defendiendo con la misma alegría y soltura de siempre. Siempre que no reduzca a prime...