Perdedores
El 26 de abril de 1994, hace hoy 25 años, comenzaban las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica. Siempre a la sombra del gran héroe de la jornada, Frederick de Klerk entregaba la presidencia no ya a un hombre, sino a toda una raza.
Aunque ya habían pactado cierto reparto de poder, hay algo grande y hermoso en ese perder unas elecciones no por hacerlo mal, sino justamente por hacerlo bien. Por seguir un camino que aparentemente le perjudicaba, a nivel individual, para dejar que triunfara la justicia y la razón.
Aunque ya habían pactado cierto reparto de poder, hay algo grande y hermoso en ese perder unas elecciones no por hacerlo mal, sino justamente por hacerlo bien. Por seguir un camino que aparentemente le perjudicaba, a nivel individual, para dejar que triunfara la justicia y la razón.

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