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Mostrando las entradas etiquetadas como alegría

Puro teatro

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Adiós, Arturo transmite un mensaje tan obvio, evidente y facilón que puede parecer simple. Pero no deja de ser una gran verdad. Seguramente, la única verdad. El momento es ahora, y la vida no es nada más que una suma de momentos que fueron y son ahora. Hoy es siempre todavía. Los noventa, los carnavales de antaño, el regazo de la abuela, el año pasado, solo existen si tu voluntad los convierte en ahora. Mañana, algún día, cuando tenga tiempo, son entelequias hasta que no se conviertan en ahora. Esto es lo que tenemos, old chum, What good is sitting alone in your room? Start by admitting from cradle to tomb it isn't that long a stay... .

Ante todo, mucha calma

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Bernini: Apolo y Dafne Soneto XIII A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraban; en verdes hojas vi que se tornaban los cabellos que'l oro escurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros que aún bullendo estaban; los blancos pies en tierra se hincaban y en torcidas raíces se volvían. Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza de llorar, crecer hacía este árbol, que con lágrimas regaba. ¡Oh miserable estado!, ¡oh mal tamaño! ¡Que con llorarla crezca cada día la causa y la razón porque lloraba!  Garcilaso de la Vega Me trajo a la cabeza este poema la lectura de un artículo sobre cómo evitar un conflicto es el camino más seguro para impedir que este se resuelva .  Y sí, es curiosa la tremenda cantidad de situaciones en las que nuestra actitud ante algo que nos incomoda o nos asusta resulta ser, paradógicamente, la causa de la situación que intentamos evitar.  El caso más evidente es el de las per...

Dos años atrás

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No el comienzo. El momento anterior. Cuando se ve llegar un comienzo. Cuando piensas que las cosas pueden ser mejor. Incluso si es un espejismo. Oh, ilusión, yo te conjuro!!

Carpe diem / Carpe cras

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Hay algo profundamente triste en el vitalismo aparentemente gozoso de esa famosa máxima que reza "Carpe diem". Una conciencia de inestabilidad que augura, tal vez conjura, un futuro aciago. Nunca más, dice la profecía, podrás gozar de esto que tienes ahora. Este es el punto álgido, lo máximo que la vida puede ofrecerte. Y lo hará durante un instante, que desaparecerá como el humo, el polvo o las lágrimas en la lluvia. No puede haber nada más. S. Dalí: La persistencia de la memoria ¿Es posible disfrutar un presente que se nos ofrece con fecha de caducidad? ¿Obviar el final doloroso que nos dejará a solas con la nostalgia de esto que tenemos ahora, solo por un instante? ¿Enfrentarse a esa tendencia humana que nos proyecta hacia el futuro y vencerla? Tal vez. Pero también hay algo trágico en ese intento desesperado de atrapar los supuestos frutos de un presente huidizo. Degas: L'absinthe Y también es bonito sucumbir a la esperanza y a la ilusión. Imaginar ...

Mi casa

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Hoy hace un mes que entré en mi casa por primera vez. Me refiero a la primera vez que entré como propietaria de pleno derecho, sin la mediación de un inmobiliario, un dueño o un ex-dueño. Era un piso vacío, oscuro, no muy limpio, con las huellas y el olor de los antiguos propietarios. No fue una entrada triunfal ni especialmente esperanzada, sino más bien reticente y temerosa. En realidad, no fue una entrada, fue una visita de inspección, porque no me instalaría propiamente hasta hace quince días. Así que hoy también hace quince días que me instalé en este piso en el que aun hoy hay poco más que mi par de cuadros, un montón de cajas, un par de mesas y sillas heredadas, un canapé con colchón y el sofá más incómodo del mundo. Casi la misma equipación que tengo hoy.  Al fin y al cabo solo han pasado quince días. Sólo quince días. . Dicen que el tiempo pasa despacio cuando se está mal. Pero también se alarga cuando está lleno de momentos. En estos quince días he llen...

No sin mis amigos

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A veces, especialmente cuando se van cumpliendo años, la alegría hay que pelearla . Incluso fingirla, porque las cosas pueden ir tanto de dentro afuera como de fuera adentro. Los viejos amigos, esos compañeros de batallas y de risas juveniles, son una buena ayuda. Siempre que consigas cambiar el centro de interés, apartar las conversaciones sobre hijos y padres y retomar las bromas en la cafetería, las confidencias personales, el asesoramiento sobre vestidos, bolsos y complementos. Volver a ser nosotras, las amigas, al margen de la familia, de la salud, del estrés, de la economía cotidiana y hasta de los líos sentimentales. Recordar que seguimos ahí, que nos tenemos unos a otros. Que puedes comprar tus muebles en Ikea porque habrá amigos que vengan a montarlos a cambio de una cerveza. Que hay un bar a veinte minutos de tu casa en el que podrás encontrarlos si te sientes sola. Que no nos emborracharemos en casa para ir a ligar a Churruca, pero sí para seguir dándonos compañía, ...