Ante todo, mucha calma
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| Bernini: Apolo y Dafne |
Soneto XIII
A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que'l oro escurecían.
De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aún bullendo estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado!, ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!
Garcilaso de la Vega
Me trajo a la cabeza este poema la lectura de un artículo sobre cómo evitar un conflicto es el camino más seguro para impedir que este se resuelva.
Y sí, es curiosa la tremenda cantidad de situaciones en las que nuestra actitud ante algo que nos incomoda o nos asusta resulta ser, paradógicamente, la causa de la situación que intentamos evitar.
El caso más evidente es el de las personas depresivas. Esas que se recrean en su dolor con tal obsesión que acaban por convertirlo en su forma de estar en el mundo. El Apolo de Garcilaso, en el momento que retrata el poema, es un ejemplo paradigmático. Pero ya antes, en la secuencia que llevó a esta situación, fue su insistencia en conseguir que la ninfa le amara la que provocó la falta de sentimientos en ella, que metafóricamente se representa por su conversión en árbol (¡Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo...!).
Pensaba en una profesora cuyos intentos por controlar una clase inquieta convierten la inquietud en descontrol;
En dos o tres seres que, intentando evitar la soledad, hicieron huir a la persona que intentaban acaparar (hija, sobrino, amante...);
En esos padres que se empecinan en que sus hijos sean lo que ellos soñaron (brillantes, o triunfadores, o ejemplares, o familiares, o... ), y encauzan con ello la rebelión de sus retoños justo hacia lo que ellos aborrecen;
En esas amigas que conocen todos los remedios y siguen todos los consejos de moda y de tradición para una vida sana, tan pendientes de su cuerpo que interpretan cualquier mínima sensación como señal de alerta... y que están permanentemente enfermas;
En esas otras que no consiguen quedarse embarazadas cuando más desean, y acaban teniendo hijos de más cuando dejan de intentarlo...
En el parado de larga duración que sabotea cualquier entrevista de trabajo metiendo la pata por miedo a meterla...
En fin, habría encontrado aun más ejemplos si hubiese querido seguir limpiando. Y podría llegar a pitonisa, aplicando la máxima "Dime lo que no quieres que pase y predeciré tu futuro"...
El asunto es que la realidad es la que es y nuestros deseos son los que son, y el encaje entre ambos no va a lograrse dejando que nos desborden la ansiedad, el miedo o el empecinamiento, sino calibrando y acomodando necesidades, oportunidades y posibilidades, con valentía, afán de superación y serenidad.

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