Trabajo y empleo
Hace cosa de dos años, el principio de la crisis me pilló leyendo La conjura de los necios . Por aquel entonces, el gobierno intentaba paliar la situación económica con incentivos a la compra de coches o financiación municipal para obras innecesarias. Incentivar el gasto no porque sea necesario en sí mismo, sino solo (o nada menos que, según se mire) para mantener puestos de trabajo que se iban a perder. En ese contexto, no es extraño que uno de los temas que más llamaron la atención de esta novela (en la que, por otro lado, podríamos encontrar casi cualquier otro tema), fuese el del trabajo como un fín en sí mismo. En la obra, los “trabajos” que aparecen son completamente inútiles para la sociedad, e incluso perniciosos para el individuo. El ejemplo más parecido al de la realidad con la que comienzo esta entrada es el del policia Mancuso, que vaga por Nueva Orleans buscando “sospechosos”. ¿Sospechosos de algo? ¡No! Sospechosos, así, a secas. No es que haya un crimen que ...