Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como aprendizaje

Sinceramente

Imagen
 Sinceramente, cada vez admiro más a la gente sincera. El viernes una compañera de trabajo volvió a darme una lección. Era algo que habíamos hablado entre nosotras otras veces, de alianzas extrañas, y yo solía quitarle importancia al papel de uno de los compañeros. Entonces ella, en un momento en que estábamos los tres, simplemente se lo dijo. Con una franqueza descarnada pero también sincera, sin reproches, sin dar ocasión a excusas o justificaciones o negaciones. Solo para decirlo, para que estuviesen las cosas claras.  Y entonces se produjo el milagro. El milagro del entendimiento, del buen rollo, del cada uno en su estilo pero de frente, con las cartas sobre la mesa. Porque en el fondo no somos tan diferentes, ni tan incomprensibles, ni tan intransigentes. La verdad no es un reproche, es una ocasión, una oportunidad, una puerta que abre paso, desde lo evidente que nos separa a lo sustancial que nos une. Del malentendido al entendimiento. De las suposiciones a las certezas....

Tres años

 Hace tres años papá se estaba muriendo. Bueno, en realidad llevaba muriendo ya bastantes años. Como mínimo, desde que nos fuimos de casa. Probablemente incluso desde antes. Fue perdiendo terreno y energía hasta que su mundo se hizo tan pequeño que prefirió dejarse morir. Mamá, en cambio, con su depresión eterna y sus quejas continuas, fue ganando terreno hasta quedarse con todo. Bueno, con todo no. No con nosotros. A nosotros nos perdieron los dos.  No, eso tampoco es exacto. Nos mantuvieron atados por ese sentimiento de obligación que nos inculcaron probablemente sin saberlo. Ese hacernos responsables de sus sentimientos, primero disfrazado de preocupación ("eso no, que tu madre se pone nerviosa", "es que yo me preocupo", "no me ayudais nada") y, una vez adultos, de supuesta complicidad, en el fondo autojustificativa.  Un sentimiento de obligación que, aunque desagradable (o quizás por desagradable, ya que eso moviliza la culpa), es más poderoso que el a...

De protagonistas y secundarios

Imagen
En los casos de infidelidad , la protagonista exclusiva es, sin ningún género de dudas, la pareja. La pareja es un espejo, la persona que recoge y devuelve tu identidad más intuitiva, inconsciente, irracional y, por ello mismo, más profunda. El tercero en discordia r ara vez se menciona ; es apenas un agente, un accidente, el detonante que pone a prueba a esa pareja o a esas identidades. Así ha pasado, también, en La isla de las tentaciones, donde su papel ha sido, como en la vida real, subsidiario de las parejas protagonistas. Sí, claro, están ahí por dinero, no hay nada real. Pero probablemente tampoco sean muy reales las historias de las parejas, y sin embargo sí se conforma con ellas un discurso creíble, con motivaciones más o menos personales y más o menos coherentes.  Si en el programa la mayoría de las infidelidades fueron detonantes de la ruptura, eso fue por factores bastante concretos: la edad de los participantes, el hecho de que viniesen con crisis bastante profundas, y...

Hace un año

Imagen
Hace un año, mientras otras mujeres se manifestaban en la otra punta de la ciudad, yo tenía una cita con un chico.  Dos días antes, mi amiga X me había contado que estaba empezando una relación con un chico que había conocido en Tinder. Eso me espoleó. Yo llevaba en Tinder casi dos años, y de hecho había tenido que convencerla para que se registrara hacía solo unas semanas, mientras ella ponía excusas de todo tipo. Y de repente, ella conseguía su objetivo en un tiempo récord (todavía siguen juntos), mientras que yo seguía estancada en intenciones que nunca se convertían en acción.              Renoir: Dans le jardin.               Así que el sábado me levanté con una determinación absoluta de cambiar las cosas, actualicé mi perfil y me entregué con fervor a la rueda de matches y descartes. Y entonces, no se sabe si fruto del azar o de la ley de la atracc...

Pequeños (y) grandes héroes

Imagen
 Se lamentaba una profe en Twitter por tener que comunicar la mala nota de un examen a un alumno. Contesté que tal vez deberíamos esforzarnos más en no darle tanta importancia a los exámenes y las calificaciones numéricas. Claro, supongo que el chaval tiene problemas más gordos que los exámenes. Pero en ese caso, ¿qué soluciona el examen? Recordé entonces uno de esos grandes momentos que se producen en el aula (y que, casualmente, jamás tienen que ver con las notas). Ocurrió hace como 12 años, en un grupo de refuerza en el que la mitad vivían en casas de acogida y algunos más estaría mejor allí. Leíamos y comentábamos "Rebeldes", de Susan E. Hinton, y llegamos al capítulo en el que, después de salvar al niño en el incencio, los protagonistas aparecen en el periódico:   Me quedé mirando el periódico. En la primera página del segundo cuadernillo, un titular decía: JÓVENES DELINCUEN TES SE CONVIERTEN EN HÉROES.   -Lo que más gracia me hace es el trozo del «se convi...