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Mostrando las entradas etiquetadas como personas y personajes

Una señora feliz

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 Era una señora feliz. No tenía motivos para no serlo.  Tenía un trabajo cómodo, muchas aficiones y muchos amigos, y le importaba poco la opinión de la gente.  Esto último, naturalmente, no le gustaba a la gente. Y tampoco les hacía gracia que fuese feliz. Si fuese una niña, o una joven, se entendería, pero, a la edad de la señora feliz, esa despreocupación no les parecía natural. A munchos, incluso, les parecía irreverente.  Como no les gustaba la felicidad de la señora feliz, inventaban mil y una preocupaciones para ella: que si el gobierno, que si la ecología, que si la discriminación de las mujeres, que si la enfermedad de tal o cual vecino, que si la desgracia de tal o cual otra... Pero ella no se dejaba influir. Enfadarse o ponerse triste solo aumenta el número de enfadados y tristes en el mundo. La alegría es el mejor regalo, incluso para los enfadados y tristes. A la señora feliz le gustaban las flores del campo, y además le gustaban en el campo. No le gustab...

Rosaura

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Cuando yo era niña, todo esto de la igualdad y el feminismo no tenía demasiada difusión. Así que, aparte de Pippi Calzaslargas (a la que ya dediqué la entrada correspondiente), la inmensa mayoría de los héroes y referentes de mi infancia eran masculinos: Miguel Strogoff, Sandokán, Marco Polo o incluso Santiago Ramón y Cajal. Una de las primeras heroínas cuyo impacto puedo recordar fue Rosaura, a la que, más que entender, intuía como mujer valerosa, decidida y virtuosa, con un final que ya entonces me resultaba injusto y condenatorio. Ahora, revisando versiones de la obra, la descubro inexplicablemente disminuida en versiones como la célebre de Estudio 1: Curiosa ausencia del siglo XXI para un personaje al que, claramente, Calderón dio un papel predominante. Ya desde el mismo comienzo ("Hipógrifo violento, que corriste parejo con el viento..."), la joven desdichada, contrariada por su caballo como antes por su amante y por su padre, manifiesta su carácter decidido y su a...

Entre el hielo y el fuego, el agua

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Pin de Otto Herrera Pinterest “Somos agua”, dice algún personaje de Juego de tronos hablando de lo que se aprende cuando se mata con la espada a un hombre, y su interior se desparrama como el líquido de una botella rota.  . Somos agua, y el fuego calienta el hielo para convertirlo en agua, pero también consigue que se evapore. Y esas son las dos amenazas para la humanidad que habita los siete reinos de la serie: el hielo de los caminantes blancos y el fuego de los dragones. Arya, con su nombre de raza norteña y su carácter paradójicamente gélido, acabará con la primera, y Jon con su nombre de nieve con la segunda. La chica que rechaza el papel que la tradición le asigna como mujer y el chico que rechaza el papel que la tradición le asigna como heredero. Artífices del triunfo de los Stark que colocará en los tronos a sus hermanos para comenzar una ¿nueva era? - Danaerys no tenía que haber vuelto. Al otro lado del mar era Danaerys de la Tormenta, khaleesi por derec...

Pilar, Guiomar y las realidades inventadas

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Vaya por delante que no soporto a Nieves Herrero. Me parece una ñoña insoportable y no me leería su novela ni bajo amenaza de muerte. Pero como la primavera la sangre altera, me llamó la atención la historia de Antonio Machado y Pilar de Valderrama. Nieves Herrero presenta su nuevo libro Aunque bueno, verdad, verdad... En realidad, se ve que la autora se quedó con la versión de la nieta de Pilar. Y todo el mundo sabe que ni las nietas ni las periodistas ñoñas tienen como meta la objetividad ni la fidelidad a los hechos. Es bastante probable que, en realidad, Pilar Valderrama no fuese más que una señorita acomodada y caprichosa que veía satisfechas sus ensoñaciones románticas con el amor "espiritual" e "imposible" de un poeta destacado . Una especie de fenhedor del siglo XX que halagaba su ego y complementaba perfectamente la vida de ocio y comodidad que le proporcionaba su marido. Que así, con todas tus ne...

Perdedores

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El 26 de abril de 1994, hace hoy 25 años, comenzaban las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica. Siempre a la sombra del gran héroe de la jornada, Frederick de Klerk entregaba la presidencia no ya a un hombre, sino a toda una raza. Aunque ya habían pactado cierto reparto de poder, hay algo grande y hermoso en ese perder unas elecciones no por hacerlo mal, sino justamente por hacerlo bien. Por seguir un camino que aparentemente le perjudicaba, a nivel individual, para dejar que triunfara la justicia y la razón.

Sufridor@s

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Hace días escribí sobre el sufrimiento como forma de cohesión en la pareja . Tal vez me quedé corta. Tal vez el sufrimiento sea, para algunas personas (especialmente, y eso hay que reconocerlo como es, para bastantes mujeres), una forma de cohesión con el mundo. ¿O de manipulación del mundo? Tal vez no esté determinado, como decía allí, por una visión trágica y heroica de sí mismas ante sí mismas, como forma de buscar la autoestima. Posiblemente sea una forma de buscar una suerte de "heteroestima", la estima de los demás. O la atención porque es difícil hacerse querer... Hay un tipo de persona que utiliza el sufrimiento de forma sibilina y paranoide para hacer que el mundo se sienta obligado para con ellas. No les importa, en realidad, que las quieran, porque tampoco ellas quieren. No conciben las relaciones en términos de sentimientos, sino en términos de dependencia. Las relaciones son intercambios de servicios, y a poder ser, de sacrificios.  Lo dicho, si das con al...

El hilo invisible

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Ella nunca va a dejarle. Él nunca va a dejarla. Estarán juntos hasta que la muerte los separe. Se inventarán mil excusas externas para justificar su decisión. Los niños, los padres, la casa, la familia… Todo para no reconocer, ante el mundo pero sobre todo ante sí mismos, que no pueden renunciar a su relación. Que es precisamente ese punto sadomasoquista, casi autodestructivo, lo que les mantiene atados a una pareja aparentemente sin futuro. El cristianismo, el romanticismo y el psicoanálisis han hecho mucho daño. Han convertido en héroes a todo tipo de sufridoras y sufridores. Sufrir por dios, por la familia, por el amor, por la existencia o por vete-tú-a-saber-qué-trauma-del-pasado convierte a cualquiera en un personaje trágico, heroico, importante. Debe de ser adictiva esa sensación. Así que esas parejas, aparentemente desgraciadas, están unidas por un hilo invisible hasta que la muerte los separe. No pretendas entenderles. Se lamentarán, de forma agónica e incomprensible, du...

Don Juan

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Mientras estudié la carrera y preparé las oposiciones, el Don Juan de Zorrilla me parecía la versión más ñoña, insulsa y llena de moralina de todas las que llegué a conocer de este personaje que, como arquetipo, siempre me resultó uno de los más interesantes y sugerentes del imaginario colectivo. Sin embargo, hace unos cinco años, preparando alguna actividad para mis alumnos de 4º de ESO, llegué a reconciliarme con la obra al releerla desde una perspectiva que respondía a mis expectativas del momento: la educación. Don Juan, como todos los seres humanos, construye su personalidad (o, lo que es lo mismo, se construye como personaje) siempre en relación a los estímulos que le envía su entorno. En un principio, en OPOSICIÓN   a ese entorno: poniendo en cuestión los valores más “sagrados”, retando y respondiendo a los retos que se le envían   (¿o a lo que él entiende como reto?). Una rebeldía, o un individualismo, o un lo que se quiera, extremo que bastaría para do...

En el súper

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En el súper. Señora A acaba de pagar y se dispone a salir, cuando entran Señora B y Niña. SEÑORA A.- ¡Hombre, qué morenas! ¿Habéis estado en la playa? SEÑORA B.- Sí, estuvimos la semana pasada, pero hizo un tiempo horrible. ¿Y tú? SEÑORA A.- Pues nosotros estuvimos en Vigo unos días, otros en Carballiño. Ya sabes, de aquí para allí. ( A la niña ). ¿Y tú, qué? ¿Ya tienes ganas de que empiece el cole? SEÑORA B.- No, ella no tiene ningunas ganas, pero yo lo estoy deseando.

Las aladas almas de las rosas

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Carmen no llegó a cumplir 20 años, y yo ya he cumplido los 40, ¡qué cosas! La recuerdo menuda, dulce, alegre y responsable. Yo era su amiga en los tiempos de las amigas del alma, cuando se cambian los juegos por conversaciones eternas en las que descubrimos, sorprendidos, cuánto podemos llegar a tener en común con los demás. Como sólo le llevaba tres días, elucubrábamos con la posibilidad de que el horóscopo tuviera algo que ver con nuestras similitudes. Al fin y al cabo, la época de los cuentos de hadas no nos quedaba aún tan lejos. Ella había nacido el mismo día que mi madrina, esa que también murió prematuramente una primavera, cuando yo tenía tres meses. Y, como para darle la razón a los horóscopos, tuvo una ahijada con un nombre como el mío. Una niña que hoy será ya jovencita, y que tendrá esa imagen mítica de su madrina construida más con los silencios que con las palabras, más con el cariño que con los recuerdos, porque hay temas demasiado dolorosos para hablar de ellos aunque e...

Pura diversión

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Es curioso, yo la recordaba con admiración y ternura, como una niña alegre, independiente, valiente y muy imaginativa. Tal vez la niña que  a mí me hubiera gustado ser. Y sin embargo, la gente recuerda mejor otras cosas, o inventa sus propios recuerdos. Quién sabe, tal vez también lo haga yo, y sean ellos los que estaban en lo cierto. El primer comentario que despertó mi disfraz fue este (un amigo, hacia las siete de la tarde):           --  Hombre, vas de Pipi. ¿Y eres tan fuerte como ella? ¿Tanto como para levantar un caballo? (es cierto, ella tenía la fuerza del hombre más fuerte y  levantaba a Pequeño Tío, pero yo de esto casi ni me acordaba. Desde luego nunca sería mi primer recuerdo. Tal vez si yo fuese hombre también le daría importancia a este detalle). El último, este (un desconocido, ya de madrugada, con cierto retintín): -         --...

Elogio de lo superficial

Hay personas que te aprecian por lo que eres y personas que te aprecian por lo que quieren que seas. No sé muy bien cómo, pero se nota. Y no tiene nada que ver con la intensidad del sentimiento. Es más, cuando las relaciones son más “profundas” o “intensas” es más fácil caer en exigencias, obligaciones y suspicacias. Aunque a veces, seguramente, nos sintamos más obligados de lo que en realidad los demás consideran. Es igual. A mí, que no soy una persona de sentimientos intensos, me gustan las relaciones “light” (traducido como “luz” y “ligero”),  basadas en la alegría y la generosidad. Esas personas que saben tener el gesto exacto, la palabra precisa, la sonrisa sincera o el detalle amable que te hacen sentir comprendida y apreciada a pesar de. Aunque a veces no hayas hecho nada por merecerlo.  Sin complicaciones ni profundidades.

Black men

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En Nueva York, cuando te piden un cigarrillo y se lo das, te dan un dólar. Un negro borracho me pidió un cigarro y sacó, tembloroso, su dólar. No se lo cogí. En España, le dije, no cobramos los cigarrillos. Mis cigarrillos son españoles, muy baratos, no valen un dólar. Me miró como si viera a un marciano y me dijo que debía ser una buena mujer pero que... luego dijo algo sobre los negros que no entendí. Me volvió a mirar, esta vez con fastidio, y lo tradujo a mi “inglés correcto”: Everybody hates black men . No, le dije, yo no. Everybody , repitió. Los españoles también echaron a los árabes, siglos atrás. En alguna parte, dije, tal vez todo el mundo odie a los blancos. Me miró con aire escéptico. Where? No sé, en alguna parte. Nueva York es un pequeño mundo. No sería extraño que al negro borracho le cueste creer que exista otro.

Desengaño

Un día don Quijote decidió hacerse profesor. Se sacó su carrera universitaria, hizo el CAP, estudió durante día y noche las oposiciones y se apuntó a todo tipo y cantidad de cursos, cursillos y similares (xornadas, grupos de traballo, seminarios, lecturas…): pedagogía, didáctica de esto y de lo otro, psicología evolutiva, aprendizaje significativo, atención a la diversidad, animación a la lectura, informática, comprensión lectora, expresión oral y escrita, constructivismo, aula digital, gestión de grupos, elaboración de unidades didácticas, convivencia, resolución de conflictos, recursos para la tutoría, evaluación, elaboración de material, video digital, cine en el aula, aprendizaje cooperativo, idiomas, más informática, técnicas de estudio, evaluación de competencias, pizarra digital, nuevo currículum, escritura creativa,…,…,… Tanto y tanto estudió, leyó y reflexionó nuestro caballero que, unido al poco comer y dormir, se le vino a secar el cerebro, llegando a creer que todo lo que...

Margot

Mi coche

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Todas las cosas se cuidan de sí mismas. Podría cerrar los ojos y este viejo coche se ocuparía de sí mismo. Dean Moriarty. Mi coche necesita un trasplante. Un trasplante de unos 2000 euros. Confieso que me he visto tentada por el impulso de comprar un coche nuevo. En la balanza, mi consumismo y mis conocidos ponían sin cesar pesas de ese lado: “¡No merece la pena gastar en un coche viejo!”. “Ahora están muy baratos”. “Cuando empiezan a dar problemas, es mejor deshacerse de ellos”. Pero hoy lo he vuelto a conducir, después de dos o tres meses, y una sorprendente e inesperada revelación ha desequilibrado esa balanza en otra dirección: yo quiero a mi coche. Mi coche se ha vuelto un gruñón, como su dueña: cuando arranca, o cuando las normas de tráfico le obligan a detener su marcha, ruge, tose y tiembla como un condenado. También es cierto que cuando coge carrerilla, también como la dueña, se sigue defendiendo con la misma alegría y soltura de siempre. Siempre que no reduzca a prime...

Desapego

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She was still hugging the cat. "Poor slob," she said, tickling his head, "poor slob without a name. It's a little inconvenient, his not having a name. But I haven't any right to give him one: he'll have to wait until he belongs to somebody. We just sort of took up by the river one day, we don't belong to each other: he's an independent, and so am I. I don't want to own anything until I know I've found the place where me and things belong together. I'm not quite sure where that is just yet. But I know what it's like." She smiled, and let the cat drop to the floor. "It's like Tiffany's," she said. [...] It calms me down right away, the quietness and the proud look of it; nothing very bad could happen to you there, not with those kind men in their nice suits, and that lovely smell of silver and alligator wallets. If I could find a real-life place that made me feel like Tiffany's, then I'd buy some furniture ...