Cumplir años tan cerca del cambio oficial de año puede ser un poquito agobiante. En menos de un mes se acumulan las revisiones del año (y la edad) que acaba y las visiones, más o menos optimistas o pesimistas, del año (y la edad) que empieza. Releo ahora mis entradas de diciembre pasado y descubro allí, algo encriptadas quizá, las claves que me han traído a este diciembre descreído. A mediados de agosto, en una de esas tardes verinesas en las que la singularidad me empuja a la reflexión, describí mis últimos meses como una montaña rusa. Así había sido hasta entonces y así continuó hasta ahora, subiendo y bajando vertiginosamente, a diferentes ritmos.... hasta detenerse. Y detenerse, naturalmente, abajo. Porque las vueltas en montaña rusa no pueden acabar arriba, o nos caeríamos al salir. Y tampoco se puede vivir en una montaña rusa, el corazón no lo resistiría. Así que no queda otra. Esperar a que pare a ras de suelo y salir, con el susto en el cuerpo y el corazón palpitante, pero co...
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Mostrando entradas de diciembre, 2019