Ante todo, mucha calma
Bernini: Apolo y Dafne Soneto XIII A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraban; en verdes hojas vi que se tornaban los cabellos que'l oro escurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros que aún bullendo estaban; los blancos pies en tierra se hincaban y en torcidas raíces se volvían. Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza de llorar, crecer hacía este árbol, que con lágrimas regaba. ¡Oh miserable estado!, ¡oh mal tamaño! ¡Que con llorarla crezca cada día la causa y la razón porque lloraba! Garcilaso de la Vega Me trajo a la cabeza este poema la lectura de un artículo sobre cómo evitar un conflicto es el camino más seguro para impedir que este se resuelva . Y sí, es curiosa la tremenda cantidad de situaciones en las que nuestra actitud ante algo que nos incomoda o nos asusta resulta ser, paradógicamente, la causa de la situación que intentamos evitar. El caso más evidente es el de las per...