Imagen de un eclipse solar por la NASA Comprender una palabra puede parecer a veces, casi siempre, un proceso bastante natural. Para unos, la comprensión deriva de identificar la relación de ese término con una realidad que existe fuera del "interpretante". Para otros, creamos la realidad, o gran parte de ella, a través de las palabras y sus complejas relaciones. Seguramente, el significado de un buen número de palabras no sea más que el resultado del uso, individual o colectivo, que hacemos de ellas. A mí, desde niña, la palabra normal me ha resultado siempre la más oscura, incomprensible y compleja de todas las que he llegado a conocer. Tal vez tenga dificultades para apreciar los matices de los numerosísimos (¿valdría aquí decir “normales”?) usos en los que a diario aparece. Tal vez, simplemente, me molesten muchos de ellos, porque intuyo que hay algo maravilloso pero inalcanzable para mí en eso que la gente llama “normalidad”. Yo diría que “normal” sería a...