Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador,
el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos
hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y
ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida
sea domingo. Quién sabe, a lo mejor me acostumbro a despertarme a las
diez.
Hace cosa de dos años, el principio de la crisis me pilló leyendo La conjura de los necios . Por aquel entonces, el gobierno intentaba paliar la situación económica con incentivos a la compra de coches o financiación municipal para obras innecesarias. Incentivar el gasto no porque sea necesario en sí mismo, sino solo (o nada menos que, según se mire) para mantener puestos de trabajo que se iban a perder. En ese contexto, no es extraño que uno de los temas que más llamaron la atención de esta novela (en la que, por otro lado, podríamos encontrar casi cualquier otro tema), fuese el del trabajo como un fín en sí mismo. En la obra, los “trabajos” que aparecen son completamente inútiles para la sociedad, e incluso perniciosos para el individuo. El ejemplo más parecido al de la realidad con la que comienzo esta entrada es el del policia Mancuso, que vaga por Nueva Orleans buscando “sospechosos”. ¿Sospechosos de algo? ¡No! Sospechosos, así, a secas. No es que haya un crimen que ...
Imagen de un eclipse solar por la NASA Comprender una palabra puede parecer a veces, casi siempre, un proceso bastante natural. Para unos, la comprensión deriva de identificar la relación de ese término con una realidad que existe fuera del "interpretante". Para otros, creamos la realidad, o gran parte de ella, a través de las palabras y sus complejas relaciones. Seguramente, el significado de un buen número de palabras no sea más que el resultado del uso, individual o colectivo, que hacemos de ellas. A mí, desde niña, la palabra normal me ha resultado siempre la más oscura, incomprensible y compleja de todas las que he llegado a conocer. Tal vez tenga dificultades para apreciar los matices de los numerosísimos (¿valdría aquí decir “normales”?) usos en los que a diario aparece. Tal vez, simplemente, me molesten muchos de ellos, porque intuyo que hay algo maravilloso pero inalcanzable para mí en eso que la gente llama “normalidad”. Yo diría que “normal” sería a...
La confluencia entre lingüística y percepción/ cognición de los últimos años apunta a una posible explicación razonable de la perspectiva materialista sobre el hombre. No es descabellado pensar que el significado se construya a partir de sucesivos y complejos procesos cognitivos, tanto a nivel individual como social, que tienen su origen en la percepción, y por tanto en la experiencia sensorial, corpórea, de uno mismo, del mundo y de la interacción entre ambos. Ahora bien, si los significados tienen su origen último en percepciones (reacciones físicas al entorno), ¿no podríamos pensar que, en algún momento, se produzca el proceso inverso? Es decir, que los significados, transmitidos y recreados continuamente en el flujo constante de la comunicación, puediesen originar reacciones físicas en el organismo. Y no hablo de simples reacciones psicosomáticas en el sentido habitual, como si todas fuesen resultado de un indefinido "estrés", o, más a la antigua, "nervios". ...
Comentarios