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Mostrando entradas de noviembre, 2018

La higuera bella

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En 1º de la ESO solía trabajar este poema. Es un poema sencillo, directo y transparente, como los niños de esa edad. Y también un poema que nos reconcilia con nuestros complejos, con nuestra humanidad y la de nuestros semejantes. Juana de Ibarbourou es así, una poeta directa, sin más pretensiones que decir lo que quiere decir con un ritmo cantarín y un lenguaje directo. Sencillez y transparencia poéticas en un mundo complejo y opaco. Frida Kahlo: Soy mujer árbol Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera. En mi quinta hay cien árboles bellos, ciruelos redondos, limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos. En las primaveras, todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera. Y la pobre parece tan triste con sus gajos torcidos que nunca de apretados capullos se viste... Por eso, cada vez que yo paso a su lado, digo, procurando hacer dulce y alegre mi acento: «Es la higuera el más bello de los árboles t...

Reencuentro circular

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¡No corras, ve despacio que adonde tienes que ir  es a ti misma! ¡Ve despacio, no corras,  que el niño de tu yo, recién nacido eterno,  no te puede seguir! J.R.J (remastered)                       Velázquez: La Venus del espejo   Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se bor...

El tiempo y las huellas digitales

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  Chema Madoz La otra noche, me cuenta Alejandra Adoum, la madre de Alina se estaba preparando para salir. Alina la miraba, mientras la madre, sentada ante el espejo, se pintaba los labios, se dibujaba las cejas y se empolvaba la cara. Después la madre se probó un vestido, y otro, y se puso un collar de coral negro y una peineta en el pelo, y toda ella irradiaba una luz limpia y perfumada. Alina no le quitaba los ojos de encima -- Cómo me gustaría tener tu edad--dijo Alina. -- En cambio yo... -- sonrió la madre-- yo daría cualquier cosa por tener cuatro años, como tú.  Aquella noche, al regreso, la madre la encontró despierta. Alina se abrazó fuertemente a sus piernas. --Me das mucha pena mamá -- dijo sollozando. ----------------------------  Yo nací y crecí bajo las estrellas de la cruz del sur. Vaya donde vaya, ellas me persiguen. Bajo la cruz del sur, cruz de fulgores, yo voy viviendo las estaciones de mi suerte. No tengo ningún dios. Si lo t...

No sin mis amigos

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A veces, especialmente cuando se van cumpliendo años, la alegría hay que pelearla . Incluso fingirla, porque las cosas pueden ir tanto de dentro afuera como de fuera adentro. Los viejos amigos, esos compañeros de batallas y de risas juveniles, son una buena ayuda. Siempre que consigas cambiar el centro de interés, apartar las conversaciones sobre hijos y padres y retomar las bromas en la cafetería, las confidencias personales, el asesoramiento sobre vestidos, bolsos y complementos. Volver a ser nosotras, las amigas, al margen de la familia, de la salud, del estrés, de la economía cotidiana y hasta de los líos sentimentales. Recordar que seguimos ahí, que nos tenemos unos a otros. Que puedes comprar tus muebles en Ikea porque habrá amigos que vengan a montarlos a cambio de una cerveza. Que hay un bar a veinte minutos de tu casa en el que podrás encontrarlos si te sientes sola. Que no nos emborracharemos en casa para ir a ligar a Churruca, pero sí para seguir dándonos compañía, ...

Falsas apariencias

Aunque veas que yo me despisto con facilidad aunque me veas torpe y descuidada en realidad no me conoces Me conocerías si supieras que me gusta soñar despierta si comprendieras lo difícil que ha sido acompasar mi mundo al ritmo del mundo si descubrieras que a veces siento que no estoy en el lugar que me corresponde. Aunque veas que yo disfruto de las fiestas y las reuniones de las risas y los bailes y los tonteos aunque me veas sociable y divertida en realidad no me conoces. Me conocerías si supieras que llevo una vida huyendo de la tristeza y la nostalgia me conocerías si puideras ver aquellas letras negras y azules sobre un fondo rojo me conocerías si comprendieras que sigo buscando la generosidad incondicional de algún regazo.

El sonido de los colores

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A veces los libros llegan a tu vida en el momento adecuado, como una suerte de respuesta. Tal vez porque hay libros que son como el Iching: encierran tantas respuestas que cada uno puede encontrar la suya. Este libro lo he tomado prestado, para una tarea profesional. Si fuese mío, lo abriría cada cierto tiempo y seleccionaría cada vez páginas distintas. Respuestas distintas a preguntas distintas. Esta es mi selección de hoy. En un año, en un mes o tal vez incluso en un día la selección sería diferente. Seguro.  Constantemente subo y bajo del metro equivocado. A menudo me adentro, sin pensar, en una ciénaga neblinosa y no sé qué hacer para salir del   fango.  Me esfuerzo por encontrar esperanzas. Tengo miedo de que la suerte se me escape por mi negligencia. ¿Quién me recitará un poema junto a la ventana al atardecer? Cuando la alegre multitud se haya retirado, ¿quién vendrá a calentar el vacío de mi cuarto? Nos faltó ti...

Sufridor@s

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Hace días escribí sobre el sufrimiento como forma de cohesión en la pareja . Tal vez me quedé corta. Tal vez el sufrimiento sea, para algunas personas (especialmente, y eso hay que reconocerlo como es, para bastantes mujeres), una forma de cohesión con el mundo. ¿O de manipulación del mundo? Tal vez no esté determinado, como decía allí, por una visión trágica y heroica de sí mismas ante sí mismas, como forma de buscar la autoestima. Posiblemente sea una forma de buscar una suerte de "heteroestima", la estima de los demás. O la atención porque es difícil hacerse querer... Hay un tipo de persona que utiliza el sufrimiento de forma sibilina y paranoide para hacer que el mundo se sienta obligado para con ellas. No les importa, en realidad, que las quieran, porque tampoco ellas quieren. No conciben las relaciones en términos de sentimientos, sino en términos de dependencia. Las relaciones son intercambios de servicios, y a poder ser, de sacrificios.  Lo dicho, si das con al...