A veces los libros llegan a tu vida en el momento adecuado, como
una suerte de respuesta.
Tal vez porque hay libros que son como el Iching: encierran tantas
respuestas que cada uno puede encontrar la suya.
Este libro lo he tomado prestado, para una tarea profesional. Si fuese mío, lo abriría cada cierto tiempo y
seleccionaría cada vez páginas distintas. Respuestas distintas a
preguntas distintas.
Esta es mi selección de hoy. En un año, en un mes o tal vez
incluso en un día la selección sería diferente. Seguro.
 |
Constantemente subo y bajo del metro
equivocado.
|
 | | |
A menudo me adentro, sin pensar, en
una ciénaga neblinosa y no sé qué hacer para salir del
fango.
 |
Me esfuerzo por encontrar
esperanzas. Tengo miedo de que la suerte se me escape por mi
negligencia.
|
 |
¿Quién me recitará un poema junto
a la ventana al atardecer?
|
 |
Cuando la alegre multitud se haya
retirado, ¿quién vendrá a calentar el vacío de mi cuarto?
|
 |
Nos faltó tiempo para conocernos,
porque enseguida había que separarse: una y otra vez tuvimos que
despedirnos en el metro. // Estoy agotada. ¿Dónde está la próxima
estación? ¿Es posible que hay un tren que nunca pare?
|
 |
La tristeza de ayer ya está
olvidada. Todo lo que puede olvidarse carece de importancia. ¿Llegó
la estación de final de trayecto? ¿O es otro principio?
|
 |
Mejor nos sentamos, nos tomamos un
té tranquilamente y hablamos de nuestras esperanzas sobre el futuro.
|
 |
En realidad, no quiero ir a ninguna
parte. Sin embargo, ¿habrá alguien esperándome a la salida del
metro?
|
 |
Tal vez pido demasiado. La vida es
imprevisible, de modo que ¡vamos a cantar! ¡vamos a bailar!
|
El sonido de los colores, Jimmy Liao, Editorial Barbara Fiore.
|
Comentarios