El padrino

Aun no acabo de descubrir bien las razones de la fascinación que esta película, que hoy cumple 40 años, ejerce desde siempre sobre mí.
Supongo que en un país con una herencia católica tan fuerte como el mío todas las familias son un poco Corleone y todas las relaciones sociales se establecen en torno a un clientelismo en cierta medida mafioso, aun cuando la violencia no resulte tan explícita.
Grupos, en cualquier caso, cerrados y excluyentes, basados en la herencia y los intereses personales (o heredados) más que en la justicia o la generosidad. Grupos que atrapan y anulan al individuo hasta engullirlo para perpetuar un sistema que se adapta pero se resiste a desaparecer. Todo porque, en algún punto de la historia, Michael renunció a sus sueños.


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