Las aladas almas de las rosas
Carmen no llegó a cumplir 20 años, y yo ya he cumplido los 40, ¡qué cosas! La recuerdo menuda, dulce, alegre y responsable. Yo era su amiga en los tiempos de las amigas del alma, cuando se cambian los juegos por conversaciones eternas en las que descubrimos, sorprendidos, cuánto podemos llegar a tener en común con los demás. Como sólo le llevaba tres días, elucubrábamos con la posibilidad de que el horóscopo tuviera algo que ver con nuestras similitudes. Al fin y al cabo, la época de los cuentos de hadas no nos quedaba aún tan lejos. Ella había nacido el mismo día que mi madrina, esa que también murió prematuramente una primavera, cuando yo tenía tres meses. Y, como para darle la razón a los horóscopos, tuvo una ahijada con un nombre como el mío. Una niña que hoy será ya jovencita, y que tendrá esa imagen mítica de su madrina construida más con los silencios que con las palabras, más con el cariño que con los recuerdos, porque hay temas demasiado dolorosos para hablar de ellos aunque e...