Vírgenes, santas y putas
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| Julio Romero de Torres: Amor sagrado, Amor profano |
A la altura del siglo XX, sigue siendo muy difícil eludir los estereotipos que nos clasifican a las mujeres.
Hereder@s de una tradición en la que una tentadora Eva expulsó a la humanidad del paraíso y una virgen nos redimió, nosotras mismas nos esforzamos por adaptar nuestro comportamiento y nuestros sentimientos a alguno de los estereotipos tradicionales. Tal vez porque salirse de ellos suele acabar en experiencias desastrosas, no tanto por la consideración que obtenemos de los chicos (pocas veces obvias), como por la valoración que nosotras mismas podamos hacer de nuestra sexualidad, nuestros sentimientos y nuestra posición en el mundo.
Al fin y al cabo, los tópicos facilitan la comunicación: nos ayudan a entendernos, a entender a los demás, y a evitar malentendidos derivados de interpretaciones parcial o totalmente divergentes de la realidad. Esa realidad que también nosotras interpretaremos, inevitablemente, aplicando las plantillas que siglos de evolución no han conseguido más que matizar y adaptar a los tiempos.
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| Tiziano: Amor sacro y amor profano |
Probablemente para nosotras sea más difícil separar el plano físico,
emocional y relacional, y la falta de armonía en cualquiera de los
planos acaba repercutiendo en los otros dos. ¿Y cómo conseguir y mantener ese equilibrio sin volvernos esquizofrénicas, histéricas, parafílicas, frígidas o algo peor?
Sospecho que con los tópicos, como con todo, la receta es: "si no puedes con ellos... ¡únete a ellos!". No pretendas beber agua, vino y cerveza de la misma fuente. No tienes que renunciar a ninguno de los tres, claro, pero sí recordar que el agua hidrata, la cerveza refresca y el vino emborracha. Y las mezclas, como me dijo una compañera hace apenas unos días, no pueden ser de mayor a menor graduación, porque entonces... ¡dejan resaca!



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