Y en el principio fue el verbo
No tenía pensado crear un blog. Pero no encontraba la manera de modificar un vídeo para insertarlo en la plataforma escolar en la que estoy trabajando, y pensé que si tuviera un blog podría hacer "experimentos" con él. Así que decido crear uno, insertar el vídeo y probar a modificar el htlm.
Crear un blog es extraordinariamente fácil, pero... hay que poner un título. ¿Qué título ponerle a uno creado de este modo, sin un propósito, sin una idea, sin intención de comunicar? Veamos... pondré lo primero que me venga a la cabeza... ¿"Nada que decir"? ¡Por Dios! ¡Es un título horrible para un blog! ¡Es un título horrible para cualquier cosa! Vale, no perdamos la calma, es tan fácil, no voy a complicarme ahora por un xxxx título... A ver, lo primero que digan en la tele.
Ponen CSI. Han descubierto un crimen y Nick dice un montón de palabras truculentas. No para un título de blog. Menos, para un blog al que podría llegar a enlazar a mis alumnos.
De repente, cuatro palabras se elevan de la corriente de sonido que sale del televisor, se detienen en el aire, se repiten en mis oídos, se fijan en mi cabeza: "en el asiento trasero". El asiento trasero no suena a crimen. Suena a viajes de la infancia, a paisajes que se deslizan ante los ojos, a lugar discreto y confortable, a movimiento y a refugio. Definitivamente, el asiento trasero es un buen sitio.
Las conversaciones surgen en los asientos de adelante. Atrás, tú eliges la soledad o la compañía. Puedes evadirte en el paisaje, en el cielo o en el infinito de tus pensamientos. Puedes mirar hacia atrás y contemplar los paisajes, los pueblos o las ciudades que se quedan mientras tú te mueves. Puedes mirar a los lados y soñar que es el mundo el que se mueve mientras tú te quedas. Puedes abrir la ventanilla, cerrar los ojos y sentir el viento fresco sobre tu cara. Puedes volver a la realidad y reconectar con los viajeros, que te reciben divertidos y acogedores ("ah, pero, ¿estabas ahí?"). Estás quieto y te mueves sin moverte, vas y vuelves, estás solo pero estás con gente, la realidad te persigue pero no te atrapa.
No hay duda, el asiento trasero es uno de los mejores sitios del mundo. Tengas o no tengas algo que decir.
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