Neurociencia de hace un siglo

Sí, puede sacarse algo afuera por dentro. Se puede sacar algo adentrándolo. Porque el mundo todo, y nuestros prójimos y hermanos en él y con él, tanto como fuera están dentro nuestro, y aún más dentro que fuera. Y el mejor camino para ir a las entrañas de mi prójimo es por las entrañas de mí mismo. Que somos como castillos que se levantan, aislados unos de otros, en medio del desierto, y hay de unos a otros senderos, además del ancho camino del cielo que nos cubre a todos y por donde podemos enviarnos unos a otros palomas mensajeras; pero esos senderos tropiezan luego con fosas y trincheras, y no es fácil forzar el puente levadizo del otro. Pero hay también bajo tierra, bajo la tierra común que nos sustenta y sostiene a todos, como el cielo a todos nos cubre, galerías soterrañas por las que podemos comunicarnos los unos con los otros. Y es más fácil entrar en lo más intimo del castillo vecino por una de esas minas que no por el sendero a flor de tierra y mucho mas que por el cielo. [...]
Pero somos muchos los que, no convencidos por Hegel, seguimos creyendo que lo real, lo realmente real, es irracional; que la razón construye sobre irracionalidades. [...]
El conocimiento está al servicio de la necesidad de vivir, y primariamente al servicio del instinto de conservación personal [...] Existe, en efecto, para nosotros, todo lo que necesitamos para existir nosotros.  
[...] Nuestras doctrinas suelen ser el medio que buscamos para explicar y justificar a los demás y a nosotros mismos nuestro propio modo de obrar.
Miguel de Unamuno

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