Primer amor
Dicen que el primer amor nunca se olvida.
Yo me conformaría con superarlo.
Quedarme con todas las cosas buenas que puedo recoger y hacer con ellas la escalera que me lleve al siguiente piso.
O simplemente, poder aparcar los silencios, el rechazo, el rencor, y escribir un poema agradecido y jubiloso.
El poema de lo que viví. El poema de los grandes descubrimientos.
Del contacto sincero y confiado del principio.
De la complicidad, la amistad y el deseo contenido.
De la pasión y la entrega. De la lucha encarnizada contra la esperanza inútil.
De la intimidad y la ternura. De la música, el cine y la conversación despreocupada. Del sueño ilusorio y adolescente.
De todo lo que ahora sé que puedo dar y que, tal vez, puesto que yo puedo darlo, pueda un día llegar a merecerlo.
Verdad o mentira, ya da igual. Porque yo lo viví como real, aunque el tiempo desmintiera tantas cosas.
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