Yo también soy tú

 Así pues, nosotros mismos generamos los mecanismos inconscientes que regulan nuestras relaciones; primero, seleccionando, entre la multitud de personas que se cruzan en nuestros caminos, aquellas que respondan a nuestras necesidades del momento; después, posicionándonos con respecto a ellas de manera que nuestra actitud provoque respuestas similares a lo que conocemos. 

Orson Welles: The lady from Shanghai

A veces, a lo que conocemos por haberlo sentido con otras personas con anterioridad. Pero otras veces, nuestro posicionamiento nos lleva a ocupar el lugar de personas que, inconscientemente, nos han herido a nosotros. Sentir lo que ellos sintieron, o no sentir lo que ellos no sintieron, nos permite entenderlos y explicarnos a nosotros mismos qué es lo que pasó. O al contrario, encontramos personas que, ante una situación similar, adoptan posicionamientos diferentes a aquellos que nos han dañado. Y eso, también, nos permite comprender la realidad y superarla.

En cualquier caso, no hay nada mágico ni casual en todos esos paralelismos y repeticiones que aparecen en nuestras vidas. Somos nosotros mismos generando, queriendo o sin querer, las situaciones que nos permitan entendernos, entender a los otros, y avanzar con o sin ellos. Todo el mundo aporta algo. No hay fracasos, porque cada aparente fracaso es un escalón y todo lo que tienes que hacer es subir. 

 

Escalera de Santo Domingo de Bonaval (Santiago de Compostela)


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