Bolaño o las leyes de la atracción
Si la mente es adaptativa, la atracción, como todos los procesos mentales, tiene que estar regida por un principio de coste-beneficio. Sin embargo, parece evidente que tanto la atracción como la falta de la misma funcionan a menudo de un modo aparentemente irracional y falto de lógica, y que provoca efectos más negativos que positivos en un porcentaje muy alto de casos. Habría que pensar que los costes y beneficios de este tipo de sentimientos son inconscientes, asociados a creencias asimiladas de modo irreflexivo y automático sin pasar el tamiz del razonamiento lógico o causal. ¿Cómo se explica, por ejemplo, que no nos sintamos atraídos por alguien que parece buena persona, disponible, que muestra interés y con el que compartimos suficientes aficiones o puntos de vista? Los beneficios son evidentes, así que tiene que haber un coste que se nos escapa. Tal vez, unas actitudes físicas (gestos, posturas, formas de relacionarse, miradas, expresiones...) que denotan un estilo relacional poc...